
1) Planteamiento del problema:
A pesar de la experiencia, de los esfuerzos divulgativos, prácticas, formación etc en el espeleosocorro cántabro se dan dos situaciones crónicas de falta de operatividad: gestión del material de socorro y comunicaciones. En este artículo trataremos del primer caso.
¿Cómo se manifiesta esta falta de operatividad en la gestión del material?
Esta falta de operatividad se manifiesta desde varios ángulos: se manifiesta desde el lado de la administración competente, Protección Civil, y a su vez desde el lado de los propios socorristas. En el más de los casos de la interacción de ambos colectivos.
¿Pero cuáles son los aspectos más visibles de esta falta de operatividad?
Por un lado aparecen a la hora de realizar las compras del material necesario. Si bien es cierto que se ha avanzado mucho en este aspecto, y que salvo situaciones concretas, está básicamente resuelto, siguen produciéndose situaciones no deseadas de falta de comunicación entre los responsables de la compra de material y los usuarios finales, que son los propios espeleosocorristas. Buena parte de la responsabilidad la tienen los propios espeleosocorristas y su tradicional desidia, pero no es menos cierto que otra parte de la responsabilidad la tienen los responsables de las compras.
Por otra parte se dan problemas a la hora de acceder a este material en tiempo y forma. No solo en situaciones de no rescate, las menos preocupantes desde el punto de vista operativo, aunque a la larga repercuten sobre nuestra propia capacidad. Así se dan situaciones en las que es tremendamente incómodo acceder al almacén del material por encontrarse en un hangar del Aeropuerto de Santander, con estrictas medidas de seguridad. Esta dificultad de acceso al material hace que su gestión sea de pascuas a ramos, cuando debería ser más fluida y periódica (inventarios, revisión, reposición, uso responsable, limpieza, caducidad de los materiales y productos sanitarios como medicinas y otras, etc)
En otras ocasiones esta dificultad se da en situaciones de rescate. Viene siendo habitual que, pese a que los espeleosocorristas (que al fin y al cabo son voluntarios y viven en sus casas) lleguen y se movilicen antes y más eficazmente que los profesionales del rescate como son los profesionales de Protección Civil. Es cierto que vivimos más cerca, tanto de nuestra base operativa (el trastero en el que tenemos la mochila) como del lugar del accidente habitual, la comarca del Alto Asón. Sin embargo los responsables de la gestión burocrática del material se muestran más preocupados por si falta algo de material tras un uso (lo que a pesar de todo va a ser inevitable) que tener a 30 socorristas esperando a que llegue el material para poder intervenir. Esta situación paradójicamente es desde el punto de vista económico más ineficiente que el valor del material que se pierde tras una intervención (pérdidas en el 90 % de los casos justificadas pero que deben tratar de minimizarse en cualquier caso). Además y dependiendo de qué socorrista venga con el material, su gestión y la propia gestión del rescate va a ser más o menos fluida. No olvidemos el día en el que un socorrista profesional del Gobierno de Cantabria negó un cartucho de gas valorado en tres euros y medio, a dos bomberos profesionales del Gobierno de Cantabria para que lo usaran junto con un hornillo, para calentarse de las duras horas de espera en el interior de una tienda igloo bajo la nevada. Esta no es más que una situación límite de otras menos evidentes pero no por ello menos frecuentes…..
Desde el punto de vista de los espeleosocorristas, cuando se inicia un operativo, se crea un cierto caos des organizativo a la hora de acceder al material de intervención. Es frecuente un caos provocado por un intento de acceso indiscriminado al almacén de material por parte de socorristas, cuando solo ha de acudir el jefe de equipo y a lo sumo un ayudante, siempre en orden de intervención de los equipos y no todos mezclados intentando pillar el mejor taladro. Ante esto la administración reacciona con un celo innecesario de gestión y vigilancia. Dos situaciones que se retroalimentan y que no generan más que tensiones innecesarias y fácilmente evitables.
Operativamente también estamos fallando en la gestión de fin de operativo en lo que a gestión de material se refiere. La excusa comprensible es que normalmente los rescates terminan a altas horas de la madrugada y en condiciones atmosféricas poco apetecibles. Pero no es menos cierto que no tenemos interiorizado desde el lado de los socorristas, y más concretamente desde el lado de los jefes de equipo y del coordinador, la necesidad e importancia que tiene la gestión del material, tanto dentro de la cueva en situación operativa (cesión de material a otros equipos, balance del material utilizado y devuelto etc) como a la salida de ésta y en la gestión del fin del operativo.
Otro factor importante, y al que no prestamos la suficiente atención, aunque es cierto que se está mejorando día a día, es el de la revisión y reposición de material defectuoso, dañado o consumido. Este es un aspecto de la gestión del material de capital importancia y que debe ser realizado sistemáticamente tras un operativo. La ubicación del material en un lugar poco accesible hace que descuidemos su atención.
Con el paso del tiempo se han ido dando pasos orientados a mejorar la gestión del material. En unos casos no ha sido más que formalizar una costumbre adquirida dándole visos de normalidad, en otros casos consecuencia de “fricciones amistosas” entre los distintos participantes de las labores de rescate, en la mayoría de los casos huidas hacia adelante parcheando soluciones, a estrincones y sin darle continuidad. Lo triste del caso es que todos somos conscientes de que no lo estamos haciendo bien, y sin embargo todos tenemos más o menos claro dónde estamos fallando y cuáles pueden ser las mejoras a implementar. Y por cierto ninguna de esta mejora llevará aparejada mayor coste, sino mejor gestión……. Que por triste que parezca, ya han sido objeto de debate y aprobación, es hora pues de ponerlas en práctica y de involucrar a todos en su mantenimiento……
¿Qué podemos hacer?.......
Casi todo el material de intervención necesario, para una intervención probable, ya lo tenemos o va a ser repuesto de forma inminente, luego no es un problema de falta de material sino como he dicho anteriormente de gestión del mismo. Ya tenemos claro que hay que tener un material en perfecto estado de revista para intervención y otro material usado para formación, prácticas y quizá simulacros (no tengo tan claro que en los simulacros no utilicemos el material de intervención pues es lo más parecido a una situación real de herido con camilla). Este material tiene una vida útil que dependerá del uso y mantenimiento que reciba. Tras su vida útil para intervención, de forma espontánea, estamos utilizándolo para re-equipamiento de cuevas. Este tránsito del material de una fase a otras ha de ser realizado de forma natural y bajo supervisión de ambas partes: administración y espeleosocorristas. Entiendo que desde el punto de vista de la administración debe existir un inventario del material adquirido, del estado del mismo y del destino final. Pero hay que entender que no estamos gestionando fotocopiadoras y máquinas de escribir. Sino de cuerdas y otros materiales con características concretas. En el caso de las cuerdas por poner un ejemplo, en un principio tienen unas dimensiones y que con el paso del tiempo van recortándose (por no hablar el 5 % de merma natural por encogimiento). En otros casos la propia naturaleza de la intervención hace que parte del material se quede en la propia cueva. Se dan situaciones de rescate en las que por necesidades del mismo se asumen riesgos de instalaciones expuestas que se quedan ahí, pues no merece la pena su retirada tras la ejecución de la maniobra. Es preciso pues fijar unos criterios temporales de duración del material, pues todos tenemos claro que aquel material que presenta algún deterioro visible ha de ser retirado en cualquier caso, no siendo válido su reutilización.
2) VIDA ÚTIL DE LOS MATERIALES:
Propongo pues una vida útil para material metálico de 8 años y una vida útil para textiles de acuerdo a lo siguiente:
No conozco ninguna norma que establezca la vida útil de los materiales, sin embargo la norma UNE-EN-1891 que normaliza las cuerdas semi-estáticas respecto a la vida útil dice entre otras cosas lo siguiente:
7 INFORMACIÓN QUE DEBE SER PROPORCIONADA POR EL FABRICANTE, INCLUIDAS LAS INSTRUCCIONES DE USO
………
s) La duración prevista del producto o cómo puede el usuario determinar esta duración.
……
Si recurrimos a la información facilitada por fabricantes de reconocido prestigio encontramos lo siguiente:
BEAL:
VIDA ÚTIL
Vida útil = tiempo de almacenamiento antes de la primera utilización + tiempo de utilización.
La vida útil depende de la frecuencia y de la forma de utilización.
Los esfuerzos mecánicos, los rozamientos, los rayos UV y la humedad degradan poco a poco las propiedades de la cuerda.
Remarcar que, con el uso, la longitud de la cuerda puede disminuir hasta un 10% a costa de aumentar su diámetro.
Tiempo de almacenamiento: en buenas condiciones de almacenamiento, este producto puede guardarse durante 5 años antes de utilizarse por primera vez sin afectar a su futura vida de utilización.
Tiempo de utilización:
- Utilización diaria e intensiva: 6 meses.
- Utilización cotidiana y de intensidad media : 1 año.
- Utilización semanal e intensiva: 1 año.
- Utilización semanal y de intensidad media: 2 años.
- Utilización diaria por períodos y de intensidad media: 3 años.
- Algunas utilizaciones durante el año de intensidad media: 5 años.
- Utilización muy ocasional de poca intensidad: 10 años.
Atención : se trata de tiempos de utilización medios. Una cuerda puede ser destruida en su primera utilización. Un almacenamiento apropiado entre utilizaciones es esencial. El tiempo de utilización nunca debe superar los 10 años. La vida útil (almacenamiento antes de utilización + vida de utilización) está limitada a 15 años.
ROCA:
Duración:
A título informativo, pueden servir de guía los siguientes periodos:
- De 1 a 12 meses bajo uso intenso (profesionales de los trabajos verticales y rescates, expediciones en alta montaña o cuevas).
- De 2 a 3 años con uso moderado u ocasional (aficionados a la espeleología, equipadores de escalada deportiva).
No emplee cuerdas con más de 10 años aunque su aspecto exterior sea muy bueno o apenas se haya utilizado.
Podemos pues establecer el siguiente criterio: para cuerdas y materiales textiles.
Cuerdas y materiales textiles para intervención: 2 años desde su compra.
Cuerdas y materiales textiles para formación y prácticas: dos años más de uso (antigüedad 4 años a su retiro) previa revisión en profundidad de su estado.
Cuerdas para re-equipamiento: dos años más o hasta su deterioro físico visible. (Sólo reponer cuerdas en verticales de menos de 12 m. y en pasamanos con doble cuerda en cualquier caso)
Siempre han de pasar periódicas revisiones visuales tras cada uso y antes de usos intensivos……
3) DISPONIBILIDAD DE LOS MATERIALES:
Como se ha visto anteriormente la disponibilidad y acceso al material de intervención es fundamental a la hora de mantener operativo un grupo de espeleosocorro. A estas alturas todos tenemos claro que ha de haber tres tipos bien diferenciados de nidos de materiales: material para intervención, material para formación y prácticas y material para prevención de accidentes y reposición en cueva. Es pues fundamental definir donde ubicar estos tres nidos. Definir ¿Quién tiene acceso y cómo al almacén? Y por tanto ¿Quién o quienes se encargan de su mantenimiento y cuidados?
Material para intervención:
Sigue siendo una buena idea y válida que el material de intervención esté en remolques preparados para su inmediato enganche a un todo terreno. Sin embargo no es operativo tener estos remolques en el hangar del aeropuerto. El Gobierno de Cantabria en estos momentos tiene otras alternativas que garantizan igualmente la vigilancia de los remolques: parques de emergencias (especialmente el de Laredo, el más próximo al centro de gravedad de las cuevas de Cantabria) y el garaje de la sala de emergencias en el polígono de Parayas. Ha quedado claro la importancia que tiene que este material llegue pronto al punto de encuentro de los socorristas, y que esté fácilmente accesible para su revisión y mantenimiento. Cualquiera de los dos objetivos se cumple estando en el parque de emergencias de Laredo. En caso de intervención un bombero puede engancharlo a un vehículo propio del parque y llevarlo hasta el lugar apropiado. El acceso al parque por otra parte está bajo supervisión del jefe de parque, que garantiza el control del material y del personal con acceso al mismo. El remolque se puede cerrar con llave y el acceso a la llave la tendrán aquellas personas autorizadas. Tras una intervención la limpieza y mantenimiento del material es más sencillo en el parque de bomberos (tienen espacio, agua y mangueras para su limpieza y secado) y es más fácil para los espeleólogos participar en las tareas de mantenimiento. Tener los remolques en el polígono industrial de Parayas también garantiza aunque menos eficientemente ambos objetivos, y muy especialmente el segundo, el de el acceso que a veces parece que es lo único que preocupa a los responsables de la administración
Material para formación, prácticas y re-equipamiento:
En estos momentos este material está fácilmente disponible para los espeleosocorristas, por decisión propia Protección Civil con buen criterio nos ha dejado el material que les hemos solicitado y nosotros lo mantenemos en el parque de emergencias de Laredo. También puede ser almacenado en los locales de la agrupación local de Protección Civil de Ramales de la Victoria o Arredondo. Creemos que la opción primera sigue siendo el parque de emergencias de Laredo, en nido separado del de intervención, frente a las opciones de Ramales y Arredondo. Sobre todo por la cuestión de espacio para almacenamiento y para limpieza tras su uso.
4) GESTIÓN DEL MATERIAL DURANTE UN OPERATIVO
Como hemos visto anteriormente llegan al punto de encuentro los espeleosocorristas de la comarca antes que los responsables de Protección Civil que traen el material necesario para la intervención. Esto va a ser así debido entre otras cuestiones a que vivimos más cerca y tenemos menos materiales y medidas de seguridad que traspasar. Por este motivo es importante contar lo más rápidamente posible con el material necesario para la intervención. No obstante cuando el equipo sanitario llegue en helicóptero directamente a boca de cueva es importante que lleve además del material sanitario propiamente dicho, buena parte del material de intervención. De esta forma nos evitamos su transporte hasta una boca lejana y con fuerte desnivel. En el resto de los casos, si exceptuamos el material sanitario, que solo ha de estar disponible para el personal sanitario, el material de intervención ha de estar rápida y fácilmente disponible y gestionado. Para ello debemos mejorar en los siguientes aspectos:
a) El material ha de llegar lo más rápidamente posible. Por ello si viene desde el parque de emergencias de Laredo con un bombero mejor. En cualquier caso cobramos por horas, así que salvo la mala imagen que damos estando parados delante de los familiares de los rescatados y responsables políticos locales no hay más problema en seguir esperando…..
b) El material debe ser puesto a disposición de los jefes de equipo de la forma más eficiente posible. Para ello ha de existir una complicidad entre los jefes de equipo y el responsable del material. No es operativo que el responsable de material solo se relacione con el coordinador. Ha de haber un orden para acceder al material, no solo orden entre los equipos sino orden dentro de un equipo concreto. El jefe de equipo tras la reunión de coordinación, tras estudiar su zona de trabajo ha de definir las maniobras que va a ejecutar y que material va a necesitar. Tras esto y a su debido momento recurrirá al responsable de material para que se lo proporcione. Para ello se rellenarán dos fichas de misión, una para el jefe de equipo y otra para el responsable de material, que posteriormente hará llegar al coordinador. Sería bueno poder contar en todos los casos con la tienda hinchable, bien de la agrupación local de Protección Civil de Santander, bien de Cruz Roja (en su defecto con la carpa de estructura metálica de la agrupación local de Colindres). En esta carpa se habilitará una zona de acceso restringido por medio de una mesa y cinta limitadora, tras ella se ordenará el material por familias (mosquetones, anclajes, bloqueadores etc) proveniente del remolque de tal forma que en cualquier caso y por medio de un golpe de vista se vea el balance del material remanente. Independientemente de la gestión de balance de material que se haga por parte del coordinador y ayudantes. A la zona de material solo tendrá acceso el responsable de material o en quien delegue. A la vuelta del rescate el jefe de equipo seguirá el orden inverso devolviendo todo el material prestado. Cuando hemos ensayado este procedimiento con los militares ha funcionado de mil maravillas y no creo que haya sido por la existencia de un policía militar armado a la puerta del contenedor (que también ayuda), sino más bien porque es una forma coherente de funcionamiento.
c) Material de la camilla: una camilla no es solo eso, la camilla. Asociada a ella y en todo momento ha de llevar consigo una serie de material (depende del número de anclajes que tenga llevará más o menos) pero eso no impide para reiterar una vez más a los jefes de equipo y socorristas sobre la necesidad de mantener la integridad del material de la camilla tras cada maniobra y cambio de equipos. Así mismo esta integridad ha de mantenerse tras el fin del operativo. Es material que sufre un enorme desgaste y un uso muy intenso, por lo que desde nuestra experiencia, su duración ha de ser poco menos que para cada uso (intervención). Con la salvedad si cabe de la polea mini-traxión que puede durar más. Los mosquetones HMS, los simétricos de acero y muy especialmente los cordinos han de ser repuestos con mayor intensidad que el resto del material de intervención.
d) Acopio de material en boca de cueva: cuando la boca de cueva esté alejada del Puesto de Mando Avanzado, y me refiero alejada en tiempo no en metros. Es interesante disponer de un acopio de material en la propia boca de cueva. Material tal como mosquetones, poleas, bloqueadores, alguna cuerda, anclajes etc. Para de esta forma si algún equipo necesita puntualmente alguno de estos elementos puede acceder a ellos más rápidamente que si lo tiene que pedir al PMA y esperar a que le llegue. Evidentemente este material ha de ser gestionado con cierta avaricia, pues la tendencia de los equipos es a cargar con todo lo que puedan “por si acaso”.
