
TITULO
Medicalización de los accidentes de montaña en la Comunidad Autónoma de Cantabria: Análisis de la situación actual.
AUTORES
Abajas Bustillo, Rebeca; Durá Ros, Mº Jesús; Merino de la Hoz, Felicitas; Fernández Ramos, Beatriz; De la Horra Gutiérrez, Mª Inmaculada; López López, Luis Mariano; González Gómez, Silvia; Rodríguez Martín, Elías.
PALABRAS CLAVE:
Búsqueda y rescate; montaña; tratamiento de urgencia; atención de emergencias.
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RESUMEN:
Introducción : Los deportes de montaña en los últimos años, han experimentado un crecimiento importante en nuestro país, provocando numerosos accidentes. El rescate se viene realizando por grupos de socorro de múltiples procedencias y con distintas situaciones en cuanto a la medicalización. En urgencias y emergencias extrahospitalarias, hace tiempo que se abandonó la idea de trasladar al herido hasta el puesto de atención sanitaria, sustituyéndola por la idea de la atención sanitaria “in situ”. Idea, que no se ha llevado a cabo en las mismas condiciones en las distintas Comunidades Autónomas, máxime, en el entorno concreto de los accidentes en montaña. En éste ámbito, la asistencia sanitaria in situ, conlleva que el equipo sanitario tenga que acceder a un medio hostil, inhóspito y en muchas ocasiones, de difícil acceso, para lo que es necesaria una buena preparación técnica, física y psíquica, que permita al equipo sanitario, integrarse dentro de los equipos de rescate. Objetivo: El objetivo principal de este estudio es determinar la situación actual de la medicalización del rescate en montaña en la Comunidad Autónoma de Cantabria. Método: El tipo de investigación será un estudio ecológico, en el que se pretende estudiar todos los rescates en montaña que se hayan realizado en Cantabria, en los últimos 5 años. Los métodos de recogida de la información serán a partir de datos oficiales provenientes de fuentes secundarias. Resultados: Se analizaron un total de 167 rescates, en los que hubo 239 personas recatadas durante el periodo a estudio. En un 69,5% de los casos, no hubo personal sanitario presente. De todos los sujetos rescatados, sólo recibieron atención sanitaria “in situ”, un 15,1% y sólo hubo asistencia sanitaria “in situ” cuando las condiciones del rescate fueron muy difíciles en un caso, y difíciles en 5 casos. Además de éstos, precisaron primeros auxilios un 34,7% de los casos que tuvo que ser prestada por los rescatadores. El 51% de los recates y el 39,7% de los traslados, fueron llevados a cabo por el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil, el cual no está dotado de personal sanitario dentro de su equipo. Las causas que originaron los rescates fueron principalmente caídas (36,4%) y extravíos 30,5% seguido de impericia y/o falta de material adecuado (15,5%) Las lesiones: 18,4% fracturas de MMII (miembros inferiores) y/o Fracturas de MMSS (miembros superiores), 12,6% hipotermia y/o agotamiento y/o deshidratación, 9,2% esguinces y/o contusiones, 8,4% fallecimientos y 5,9 politraumatismos. Conclusiones: En la Comunidad Autónoma de Cantabria un elevado porcentaje de accidentados en montaña no recibe asistencia Sanitaria “in situ” y un porcentaje bastante importante, no recibe asistencia sanitaria durante el traslado. Los resultados de este estudio evidencian la necesidad de equipos sanitarios entrenados específicamente para el rescate en montaña. Creemos que la medicalización de los servicios de rescate en montaña, debe realizarse bajo el modelo profesional y público, que lleva funcionando en otras Comunidades Autónomas desde hace varios años y creemos que las características de la Comunidad Autónoma de Cantabria, la hacen una excelente subsidiaria de ese modelo.
TITTLE:
Specialized medical care in mountain rescue: An analysis of the current situation in the Autonomous Community of Cantabria (Spain)
AUTHORS:
Abajas Bustillo, Rebeca; Durá Ros, Mº Jesús; Quesada Suescun, Antonio; Merino de la Hoz, Felicitas; Fernández Ramos, Beatriz; De la Horra Gutierrez, Mª Inmaculada; López López, Luis Mariano; González Gómez, Silvia; Rodríguez Martín, Elias.
KEY WORDS:
Search and rescue; mountain; Emergency Treatment; Emergency Watch.
ABSTRACT:
Introduction: The recent growth of mountain sports in Spain has led to an increase of incidents every year. Traditionally, rescues have been carried out by multidisciplinary first aid teams with different medical skills, resources and equipment. In the field of pre-hospital emergencies, the idea of moving patients from the incident scenario to medical assistance facilities ("scoop and run") has been replaced by in situ health assistance. This new approach has been developed under different conditions depending on the autonomous community, especially regarding mountain incidents. In situ health care often means that health (rescue) teams have to work in hostile and hazardous environments, not always easily accessible. Advanced technical, physical and psychical training is needed in order to allow for a perfect integration of health professionals into mountain rescue teams. Objective: The main objective of this study is to assess the current situation of medicalization in mountain rescue teams in Cantabria and to determine the need of specialized health professionals in those teams. Method: An ecological research survey was developed. All mountain rescues that took place in Cantabria during 2005-2009 were studied. Information was collected from official data coming up from secondary sources. Results: 239 injured subjects rescued in Cantabria within the study period were analyzed. In 69,5% of these, no specialized health professional was present. In situ health care was provided to 15,1% of the rescued subjects and 34,7% injured individuals needed fist aid help provided by rescue team. Only once health professional was present when rescue conditions were too difficult and five cases when were difficult.. Rescues (51%) and patient transfers (39,7%) were mainly undertaken by the Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM), a rescue team specialized in mountain incidents with no health professional among its staff. Incidents were mainly caused by falls (36,4%) and losses (30,5%) followed by lack of skill and/or lack of appropriate material (15,5%). 18,4% of the injures due to fractures in low extremities and/or up extremities , 12,6% were due to dehydration and/or hypothermia and/or exhaustion, 9,2% to sprain and contusions, 8,4% of the injures resulted in deaths and 5,9% due to multiple injuries.
Conclusions:
In the Autonomous Community of Cantabria, a high percentage of mountain casualties do not receive in situ health care. Additionally, in a relevant percent of incidents no health care is provided during the patients’ transfer to health facilities. Findings from this study highlight the need of medical teams specially trained in mountain rescue. We consider that the public professional model should include the medicalization of mountain rescue services. This approach has already been developed in other autonomous communities for several years and the characteristics of our community are suitable for adopting it.
DISCUSIÓN
Los llamados “deportes de aventura” han sufrido un tremendo auge en las últimas décadas. La mayor disponibilidad de tiempo libre de la sociedad en general y los medios de comunicación, han llevado a que lugares que antaño eran apenas transitados, sean ahora objetivo de actividades de un gran número de personas1. La montaña es un medio atractivo tanto por su belleza, como por el reto que supone la inaccesibilidad a determinados lugares, ya sean cimas, cavidades, barrancos, etc… En ocasiones, la montaña es un medio hostil en el que existen multitud de riesgos. El terreno escarpado, la lluvia, el viento, la radiación solar, la altitud, el riesgo de desprendimientos, de aludes, etc… son factores de riesgo vinculados al medio que pueden comprometer seriamente la integridad física de aquellas personas que se acerquen a la montaña a practicar alguno de estos “deportes de aventura” o “actividades en el medio natural”2. Si analizamos las causas del accidente, de entre las que son asignables al medio, están causas meteorológicas en un 4,6% de los casos y desprendimientos de piedras en un 2,1 %. Otros aspectos, como la masificación, desconocimiento del medio, desconocimiento de las técnicas de progresión, exceso de confianza por tener un nivel deportivo mínimo, constituyen factores de riesgo ligados al individuo y a la propia actividad, que en no pocas ocasiones llevan a que se produzcan accidentes y en algunos casos, incluso, requieren ayuda de los grupos de rescate3. De hecho, llama la atención que de los casos en los que se conocen estos datos, el 38,2% de los rescatados tuviesen un equipamiento insuficiente y que el 75,8% de los rescatados tuviesen un nivel técnico regular o malo. Además también nos parece relevante destacar que sabemos que hubo imprudencia de las víctimas en un 27,1 % de los casos (hay que tener en cuenta que se desconoce este dato en un 39,8%).Si además analizamos las causas que produjeron el accidente, entre las que dependen del individuo se encuentran la impericia para la actividad y la falta de material apropiado que suponen un 15,5% de las causas de los rescates, llamando también la atención el elevado porcentaje de extravíos (30,5%). Como era de esperar, encontramos una correlación significativa y positiva entre el equipamiento y el nivel técnico del accidentado, es decir, que cuanto mejor es el nivel técnico, mejor es el equipamiento y viceversa. A la vista de los resultados, parece adecuado creer que el factor humano es responsable de mayor porcentaje de rescates en el medio natural, que los factores vinculados al medio. Como ya se ha citado anteriormente, la evolución de los accidentes en montaña ha sido creciente, en parte por el creciente número de personas que practican estos deportes y también por el mayor registro de estos incidentes1,5,7. Vemos que los rescates se producen con mayor frecuencia en periodos vacacionales, julio y agosto coincidiendo con vacaciones estivales y abril, coincidiendo con la Semana Santa. Las administraciones públicas han decidido actuar debido al impacto social y económico que estos accidentes conllevan y algunas de ellas contemplan ya la medicalización del rescate con el objetivo de paliar, en la medida de lo posible, las secuelas de los accidentes, gracias a la rápida intervención de los servicios médicos en el lugar del accidente1,8. Las especiales circunstancias para el abordaje al paciente, en las que debe prestarse asistencia sanitaria a los accidentados en montaña, exige un importante esfuerzo logístico y de planificación, en el que es fundamental contar con especialistas en el tema4,9. En urgencias y emergencias hospitalarias hace tiempo que se abandonó la idea de llevar al accidentado al médico por otra mentalidad que ha demostrado ser más beneficiosa para el paciente y la sociedad, la de llevar la asistencia sanitaria hasta el accidentado. Esta actitud, ha demostrado que disminuye las lesiones, la mortalidad y la morbilidad de los accidentados, lo cual redunda en una disminución del gasto sanitario y social.9 Esto hizo que se desarrollasen todos los servicios de emergencias extrahospitalarios y hoy en día no hay duda del beneficio que reportan a la sociedad8,10,12. Por este mismo motivo y con el mismo objetivo, hace años, empezaron a desarrollarse los equipos de rescate en montaña con personal sanitario entrenado, para poder responder a estas nuevas necesidades sanitarias4,11. La creación de los servicios medicalizados de rescate es un objetivo que no se ha llevado a cabo de la misma forma en el territorio nacional, encontrando Comunidades Autónomas que poseen un servicio de rescate en montaña que dispone de recursos especializados tanto en personal como en medios y que además dependen del sistema sanitario público, véase el caso de Aragón o Madrid por ejemplo. Este modelo16 es el que, a nuestro juicio, deben aspirar todas las Comunidades, que por sus características orográficas y geográficas precisen de estos servicios de rescate. En otros casos, la medicalización del rescate es llevada a cabo por empresas privadas que firman un concierto con la consejería pertinente. Este es el caso de la Comunidad Autónoma de Cantabria, entre otras. Actualmente en Cantabria los rescates son realizados por el GREIM de la Guardia Civil (51%), que no dispone de personal sanitario, el servicio de rescate del helicóptero de Protección Civil del Gobierno de Cantabria (20,1%), que cuando se precisa, es medicalizado con un médico perteneciente a una empresa privada que tiene firmado un concierto con el Gobierno de Cantabria y por último el ESOCAN (12,6%), que coordina y realiza los rescates en cavidad cuyo personal sanitario es voluntario y en el momento de un rescate puede estar disponible o no. Desconocemos si dentro del pliego de condiciones con las empresas privadas, se exige a la empresa con la que se firma el acuerdo, algún perfil específico de formación en rescate en montaña a los sanitarios que vayan a intervenir en los rescates o material específico para ello, pero la realidad hasta el momento es que es no es así, lo cual explica, al menos en parte, la diferencia entre el número de rescates en los que hubo personal sanitario pero los pacientes no recibieron asistencia sanitaria “in situ”. En el periodo a estudio no hubo personal sanitario en el 69,5% de los casos y sí los hubo, en el 25,9%, un porcentaje que consideramos escaso. Pero esto no quiere decir que todos estos pacientes hayan recibido asistencia sanitaria “in situ”, es decir, en el mismo lugar del accidente, ya que en el periodo de estudio sólo se ha realizado asistencia sanitaria “in situ” en un 15,1% de los casos, y de éstos, sólo en un caso en el que el rescate fue muy difícil hubo personal sanitario (voluntario) y en 5 casos cuando el rescate fue difícil. Quiere decir esto, que la asistencia sanitaria “in situ” además de ser escasa, es llevada a cabo mayoritariamente cuando los rescates son fáciles. En el resto de los rescates en los que hay personal sanitario pero no hay asistencia sanitaria “in situ” (10,8%), hemos visto que es frecuente que al personal sanitario se le deje a la espera en un punto al que los rescatadores llevarán a la víctima una vez rescatada del lugar del accidente, cosa que no ocurriría de ser personal entrenado específicamente para el rescate. También hay que decir que en el 5,4% de los casos no se sabe si hubo asistencia sanitaria “in situ” o no. A la vista de los resultados, a pesar de tener concierto con una empresa privada para medicalizar el Helicóptero de Protección civil del Gobierno de Cantabria, existe un elevado porcentaje de víctimas que no reciben asistencia sanitaria, porcentaje que es todavía más elevado, si hablamos de asistencia sanitaria “in situ”. Es cierto, que no todas las personas que precisan la intervención de los equipos de rescate, precisa asistencia sanitaria ya que aquellos casos que sólo necesitaron técnicas de rescate (39,7%), en principio, no parece que fueran subsidiarios de atención sanitaria. Es el caso de víctimas que se extravían y no presentan ningún tipo de lesión o rescate de cadáveres. Pero hay un porcentaje elevado de víctimas que hubiesen necesitado asistencia sanitaria y no la recibieron, como es el caso de aquellas personas que precisaron primeros auxilios por parte de los rescatadores con o sin asistencia sanitaria diferida (34,7%), además, claro, del 15,1% que sí recibió asistencia sanitaria “in situ”. 239 personas rescatadas, 20 de ellas fallecidas, 36 que recibieron asistencia sanitaria “in situ” y al menos 83 la hubiesen necesitado y no fue posible que la recibieran, creemos que estamos ante un problema de salud pública, al que la administración correspondiente debiera dar una solución real y efectiva. Además, hay que tener en cuenta que el registro de esta información es escaso, por lo que es probable que las cifras reales sean superiores. Otro aspecto que nos parece interesante destacar, es que la presencia de personal sanitario es un factor que confiere tranquilidad tanto al paciente como al equipo rescatador, que de esta forma, no tiene el factor estresante añadido de tener que asumir tareas para las que no está específicamente formado, como es la asistencia sanitaria, en una situación basalmente muy estresante.12,15 Un problema que nos ha surgido durante el análisis de los datos es que las fuentes de datos utilizadas en este estudio han sido muy dispares, encontrando una gran diferencia en la calidad y detalle de la información recogida por unos y otros servicios de rescate. Esto ha generado que en muchos ítems haya un porcentaje más o menos relevante de casos desconocidos por ser información que no recogen todos los grupos de rescate. A pesar del déficit de registro de determinados datos por parte de algunos grupos de rescate, la información de la que sí disponíamos era relevante y de calidad, por lo que se ha analizado igualmente. Sería muy interesante que todos los grupos implicados en el rescate en montaña unificasen la recogida de datos mediante una base de datos estandarizada. Esto supondría disponer de una información completa, valiosa y fiable con la que poder desarrollar estudios más complejos. El territorio de Cantabria presenta una gran complejidad orográfica4,19. Existen dentro de la Comunidad treinta y nueve puntos que superan los 2.000 metros de altitud, 2.539 de los 5.289 Kilómetros cuadrados de su superficie rebasan los 600 metros de altimetría, y 1.004 de ellos los 1.000 metros. Dentro de este territorio, se encuentra parte del Parque Nacional de los Picos de Europa, lugar de gran afluencia de excursionistas y practicantes de los llamados “deportes de aventura”. Además, Cantabria es un referente mundial a nivel espeleológico con gran cantidad de simas muy profundas y cavidades con desarrollos horizontales de más 100 kilómetros18,19. El Parque Nacional de los Picos de Europa está a caballo entre tres Comunidades Autónomas, Cantabria, Asturias y Castilla y León. En caso de accidente, dependiendo de a qué Comunidad Autónoma pertenezca el punto en que nos encontremos, será clave para recibir asistencia sanitaria en el lugar del accidente o no. Esto es una desigualdad que debe tender a la desaparición.
CONCLUSIÓN
Tanto por las características orográficas de la Comunidad Autónoma de Cantabria, como por el número de incidentes que se producen en montaña en el territorio de la Comunidad Autónoma, creemos que Cantabria es subsidiaria de la creación de un servicio sanitario especializado en rescate, además de la desigualdad que supone frente a otras Comunidades Autónomas del territorio nacional en las que, servicios sanitarios públicos, especializados en el rescate en montaña, vienen funcionando desde hace años. Fueron rescatadas, por distintos motivos, 239 personas en un periodo de 5 años, 20 de ellas fallecidas, 36 que recibieron asistencia sanitaria “in situ” y al menos 83 la hubiesen necesitado y no fue posible que la recibieran, creemos que estamos ante un problema de salud pública, al que la administración correspondiente debiera dar una solución real y efectiva. Creemos que el modelo público y profesional es el más adecuado por ser el que más recursos dispone, y por ser el que se ha desarrollado y está funcionando en otras comunidades Autónomas con necesidades similares (Madrid, Aragón, etc…). La necesidad y la justificación de la medicalización de los equipos de rescate en montaña son evidentes. El reto futuro es la concienciación e implicación tanto del Gobierno de Cantabria como del Servicio Cántabro de Salud para crear un servicio sanitario apto para integrarse en los equipos de rescate en montaña de la comunidad autónoma de Cantabria.